Andan a medias, hay que moverle un poco el cable y encontrarle la posición exacta.
Subo al 523, me siento en uno de los lugares libres de la derecha (de la derecha como subiendo al colectivo), y miro el sol del atardecer y su reflejo, entre rosa, naranja, violeta y amarillo. Tengo mis auriculares conectados al mp4, pero no andan del todo bien. Y es lo mejor que me pudo haber pasado.De repente escucho temas de Banda de Turistasº, Charlotte Gaisbourgº, Gustavo Ceratiº y Michael Mikeº en algo así como un karaoke improvisado, un instrumental de temas que mis oídos reconocen, pero con un montón de sonidos y coros escondidos detrás de la voz que jamás escuché. Pequeños sonidos de teclados, guitarras perdidas, coros súper agudos y hermosísimos que cerrando los ojos aparecen como manchas de colores y destellos en la oscuridad.
Me abstengo de cantar los temas a lo "karaoke de los jueves" por dentro y presto atención al otro punto de vista que me ofrecen mis pobres auriculares rotos, mientras veo que el sol ya no está y queda un reflejito por allá lejos, detrás de las luces de la calle.
Y me doy cuenta de que podría romper mis auriculares internos, esos que hacen que vea las cosas de una sola manera, inalterables y grises.
(*) imagen de Una Canción by Rosal

BE CAREFUL ECLÉCTICOS!!
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