Que una persona virgen tome drogas no tiene sentido.
De nada sirve tomar drogas sin antes haber tenido sexo toda una madrugada, sin antes haber tenido multi-orgasmos y sentir que necesitas otro más para saciar tu apetito sexual. Las drogas sirven para eso, para mantener un orgasmo continuo, una sensación de placer única e irrepetible.
Cuando las luces me ciegan, la música de la disco me aturde y no tengo nada para tomar, porque mis bolsillos están fríos de tanto tiempo sin plata, justo en ése momento escucho la vocesita de mi diablo mojándome al oido y guiándome, dandome el último empujoncito para que mi impulso inicial tome fuerza y termine lo que empece.
Me da miedo ser así y me resulta peligroso. Me gusta.
No soy de los que necesita tomar alcohol para pasarla bien. Pero me da curiosidad tomarme la botella de ese scotch. Me da curiosidad tomar la última gota tibia y saber que me va a pasar. ¿En ése estado estaré mostrando como soy realmente?, como lo planteaban los dionisos.
El rock me produce lo mismo: curiosidad, miedo y un continuo orgasmo adictivo.

