seguro. Así fue. Tardé un orgasmo en despertarme.
Más de una mañana me levanto con melodías de fondo, entre las alarmas del despertador.
La escasa luz proveniente de la ventada, hace de mi cuarto un tablero de ajedrez y crea alguna que otra figura (monocromática) en las paredes.
La luz roja del minicomponente está prendida. El disco se acabó. Pero dejó en mí la inspiración necesaria para que cuando me levante, inmediatamente, cante alguna canción. Como un disco eterno biológico.
Mirá bien al abrir los ojos después de cada siesta o cuando te levantes.
Hay un "principio para ver la luz", no la religiosa, sino la autosatisfactoria. Una breve y cegante luz que creará un monstruo en nosotros. O más bien un superhéroe. Y ese monstruo/superhéroe va a ser recordado socialmente por incendiar la ciudad. Por plantar el caos y regarlo. Por ser uno mismo para siempre y eso es vivir. El llamado "buen vivir"

