Archive for 2011

#coolplansatlunaparks#



Siempre ocurre algo detrás de algo.
Cuando se apagaron las luces del Luna o esa nueva caldera en donde se presentan cotidianamente artistas nacionales e internacionales, me imaginaba un show con condimentos particulares pero nada librado a la espontaneidad.
Con suerte pensé en canturrear algo pervertido y salvaje de los primeros cds pero tampoco me hice muchas utopías.
De entrada el salame seguridad ya me rompió las bolas. Trate de explicarle que tenía una muda de ropa en la mochila porque recién llegaba a baires y me iba al otro día, pero el muy conchudo me dijo: “Yo vivo en Magdalenas y a quien le importa”. Puto. Totalmente Puto. “Y bueno”, me dije por dentro, “Acá dejas la muda de ropa, el cinto, un poco de sangre. Todo.”
Pero el Totalmente Puto le dice a mi novia que no puede pasar porque tiene una cámara de fotos “MUY” grande y la manda para la entrada de Madero. (Estábamos en la de Bouchard”). Llega, ella, toda apresurada, como suele estar previo a un show y más sí es en Capital, y aparece el hermano de conchudez del seguridad anterior y le dice:”Con esta cámara no podes pasar, aparte no tenes la pulserita de prensa para sacar fotos. Esta cámara resiste la arena? Porque ya me hice varias y todavía no probé. Bueno ahora tengo una más”. Claro, nadie se rió. Excepto el cómico conchudo de seguridad que también sabe contar chistes.
A todo esto, ya estando dentro del microestadio, me quedo en un lugar cerca de la entrada bastante cómodo, desde el cual se veía todo el escenario y arranco a llamar a Flor. Me atiende. Me corta. No me atiende. Sigo intentando. Me quedo sin crédito para llamar. Solo $0.70 -justo para un mensaje-.
Se apagan las luces y comienza una intro de samplers y pasan los músicos por delante del escenario, saludando y en fila india. Tormento arranca y no se lo ve a Dargelos por ninguno de los 3 pisos que hacían las veces de edificio-escenario. Mientras Tormento muta, y se engancha con su segunda parte Pulpito, salen unas llamas sabáticas del escenario. Los espectadores notamos que hay un terrible juego de luces azules que ni se veían y que connota los distintos niveles de las tarimas comandadas por Babasónicos. Justo es ese momento se hacen presentes por las pantallas que rodeaban al escenario en rectángulos, la cara de Adrián cantando, pero no se asimilaba el fondo de donde estaba él, con ningún fondo del Luna colmado de pibitas chetas y algún que otro extranjero.
Flor empieza a sacar fotos entre la valla y el escenario y de repente se encuentra a Dargelos frente a ella. Lo acosa a flashes y disfruta del momento de sentirse más que el público pero menos que los artistas. Estaba más cerca del escenario que nadie, pero miraba a los músicos de abajo de él.
Nos encontramos para bailar a troche y moche Viva Satana, Irresponsables y Chicos en el Pasto, un clásico sónico de aquel pasto patagónico, allá por 1991. Esos temas nostálgicos y fogoneros que siempre te sacan una sonrisa.
Un Luna Park prendido fuego por tanto estribillo cantado. Un Dargelos poseso, un Roger que cambiaba a cada rato de guitarra para alcanzar las sonoridades de cada canción, un Tuta que logró ocupar muy bien el lugar desde las 4 cuerdas aunque sea corto su tiempo como baboso, apenas poco más de un semestre. Un Carca enchufadísimo en los arreglos de cuerdas, percusión y al mando del Teremin. Los Diegos de la banda tuvieron distintos momentos de espontaneidad, como el bombo atroz en Mitad de Mi y el enganche desde los parches de Su Majestad a Fiesta Popular. El intro del show, las 3 partes de Muñeco de Haití, todas enganchadas y los temas bailables como Microdancing, Viva Satana (para bailar con swing setentoso) e Y qué? Estuvieron a cargo de las teclas y programación de Uma T, mientras que Diego Uma bailó como un loco casi todos los temas, tuvo un buen aporte vocal en coros y unas percusiones colocadísimas en Árbol Palmera y en variaos tracks de A Propósito (2011).
Un show de despedida de año acorde a la ocasión. Luces. Pantalla. Reversiones (Putita e Y qué?/Egocripta). Muchos arreglos al estilo Infame. Muchos clásicos de esos que alimentan el hambre de rock que todavía varios tenemos.
Pagaron una deuda pendiente sobre la vieja gilada babasónica de “No tocamos temas viejos, porque ya tuvimos ocasión para tocarlos” o “No tocamos nada de los otros álbumes porque estamos presentando éste”.
Cero demagogia, como de costumbre. Un recital impecable, bueno casi. Hubo esos acoples que al parecer no alcanza consola para resistir o ampli para aguantársela. Pero con semejante puesta en escena, a cuantos les importa un mínimo acople o una desafinada al pasar. No es esa la magia de un show en vivo. Para ser honesto, me aburren las bandas que suenan igual al cd. Tiene que tener un sonido familiar o mejor pero no sonar computadorizadamente igual. Los recitales crudos de los Peppers me parecen únicos, las desafinadas de Cobain eran para admirar, pero ir a ver a Waters para escuchar el mismo sonido que en sus pedorros cds. Eso si que no es un vivo, es un complemento del disco, para la gilada que no lo escuchó íntegramente y se hacen los que descubren nuevas melodías en vivo.
Por suerte no dejé la muda de ropa, ni el cinto o un poco de sangre. Nada. Inclusive me lleve una lista de temas, visité a un viejo amigo, me compré algunas La Mano en Parque Rivadavia + un Past Masters II de The Beatles y afirmé que Babasónicos sigue siendo Babasónicos.

J.T.S


No importa la banda, el lugar, la hora ni el día. Lo que importa está acá.
Corrían los 80'. La costumbre: ver bandas en pubs y bares. STUD Free Pub, Marabú, La esquina del Sol, Bar Einstein, algunos de los míticos. Cada bar dependiendo del estilo musical, ofrecía alcohol acorde a la banda. Eran bares pogueros por ADN. Durante los 90', la posta se traslado a Arlequines, Dr Jekyll  y hasta Cemento, fueron casas de bienvenida y albergue para todos aquellos sommeliers de la nueva música (en sonido e ideología). Música que se podía poguear sin problema alguno, del medio para atrás del lugar.
En algún lugar de X ciudad, una X lluviosa pero calurosa, una banda: MM.  
Introducción a la performance (para algunos)/ recital (para mi): Patova corta entradas, miembros de las bandas en el hall, stands con cds y libros del sello discográfico que auspició la fecha, un montón, PERO MONTÓN de caretas con bigotitos, sombreritos/gorritos; people o hipsters que van a la performance intentanto ser/lucir distintos y al final pertenecen todos a la misma moda; mucho huevo con anteojos sin aumento (¿PARA QUÉ CARAJO LOS LLEVARÁN?); mucha calza y borcegos; poca onda, pocas ganas de ver a las bandas aunque por eso congregan todos en ése lugar.
Showtime: Pantalla sobre el escenario, una mesa DOBLE enfrente de la pantalla, haciendo las veces de vallas, pero con personas sentadas a ella. Para precisar: 2 parejas heterosexuales y 2 chicas, las cuales miraban con bastante desaprobación a los 6 musicos de MM.

MM baja línea a los primeros temas de haber iniciado el setlist. Piden al público que se acerque al escenario, donde estaban tocando todos apretados, por las dimensiones del lugar. Aparecen, corriendo, 2 empleados para correr las 2 mesas y las 2 chicas super chetas sorprendidas por lo que estaba ocurriendo, desprenden unos refuños. Y arranca mi recital, dando fin a la performance cuasi autoritaria por parte del bar o lo que sea.
Nos adelantamos con mi novia hasta toparnos con el escenario, cómo una manada de buffalos o cómo si fuera por orden de llegada y de repente un pelilargo comienza a saltar y poguear junto a mi, con una cerveza en la mano, brindando cada 2 o 3 canciones con el cantante de MM.
Entre salto, arenga y salto, se me viene a la cabeza mi 1er recital (en Tamarindo), en el cuál no se porque pero las canciones me llevaban a saltar e intentar rozar el éxtasis desprendido por los sonidos que destellaban del escenario.
Pero está noche todo era distinto. No había olor a porro. El pogo se dio delante del escenario y no en el medio/fondo del lugar como en los 80' y 90's. Ahora sí arengás o saltás te gritan "GROUPIE". "GROUPIES" eran las que se la mamaban a Led Zeppelin y afines. A mi no me joden.
Lo positivo: todavía hay pogueros, aunque son una raza marginada y mal vista. Pero justo esa es la idea del rock, causar molestías en el otro o por lo menos un poco de asco/repulsión. Sí esto no te jode es porque pertenecés al palo. Bienvenido.

Hello, I love you


Cuatro fuckin décadas sin Jim Morrison

Quizás fue uno de los días más tristes de mi vida, aunque no tuviese vida, como decía la Stones. No tenía 8 años, y mi hermano del medio, ya me ponía incomodo con una banda que sonaba "raro", para mi corta edad. Su sonoridad no me era comprensible, pero a la vez me cautivaba. Si, me hacía gritar, dar saltos, corretear entre casa, pero seguía sin entender lo que ahora llamo "rock psicodélico". Sentía que cada vez que ponía ese maldito cassette negro grabado, me iba a enojar y también por eso, él lo ponía a todo volumen. Así comence a curtir el "palo del rock", a los golpes, a los gritos, a los cuasi llorisqueos, pero menos mal, porque a la distancia siento que me cambio la vida.
"Strange days", "The soft parade", "Morrison Hotel" (mi favorito de esa época). Cuando trajo (mi hermano), "LA Woman", todo cambio. Ahí comence a canturrear "Riders on the storm". Ahí comence a sentirme más indio, por así decirlo.
Ahora, con 23, y antes con 14 me costaba comprender de que esa banda ya no existiera. Me frustraba la idea de no poder ir a un recital maratónico de "The Doors". Entonces me dije, seguro que el cantante es solista. Y tampoco. Ni eso. Mi fanatismo crecía, pero la banda ya no estaba. Jim Morrison ya no estaba. The Doors ya no estaba. Y eso si que sigue siendo difícil de comprender cotidianamente. No poque sea un nostálgico. Sino porque marcaron un antes y un después en mi vida.
Tantos tarareos. Tantos canturreos. Tanta sed doorsiana. Tanto placer morrisoniano. Tantos shows que no eran shows, sino una pantomima de su cantante que no se podía mantener en pie, que estaba continuamente borracho arriba (también abajo), del escenario. Tanto lujiria, psicodelia que ya no se encuentra.
Por suerte, dejaron un legado hermoso. Seis eclécticos discos. Una banda solida. Un cantante chamanico, sexual y muerto. Para que más. Si en ellos estaba todo junto. Una sola imagen que expresa y siguen mantiendo el ardor de que el rock nunca murió y tampoco lo hará. No porque lo digo yo, sino porque lo dijeron ellos.
"The Doors", "Strange days", "Waiting for the sun", "The soft parade", "Morrison Hotel" y "LA Woman". Y si tenés dudas comprate/bajate/robate algunos de éstos.

"Si las puertas de la percepción se purificaran todo se le aparecería al hombre como es, infinito." William Blake.

Lo sufiente


seguro. Así fue. Tardé un orgasmo en despertarme.
Más de una mañana me levanto con melodías de fondo, entre las alarmas del despertador.
La escasa luz proveniente de la ventada, hace de mi cuarto un tablero de ajedrez y crea alguna que otra figura (monocromática) en las paredes.
La luz roja del minicomponente está prendida. El disco se acabó. Pero dejó en mí la inspiración necesaria para que cuando me levante, inmediatamente, cante alguna canción. Como un disco eterno biológico.

"Here comes two of you, which one will you chose? One is black, one is blue. Don't know just what to do" (Beginnig to see the light - 1968 - Velvet Underground). Exactamente repetí ésta estrofa una y otra vez hasta que fui a desayunar. El terciopelo debajo de la tierra me suele causar este tipo de adicción y situación. Ojo, también me suelo ahogar en los lagos creados por las canciones de Morrison. Pero lo destacable es que este tipo de artistas no sólo producen placer al escucharlos. No sólo te transportar a un recuerdo. Sino que en más de una ocasión encienden el fuego y te llevan a atravesar la situación social cotidiana, acercándote cada vez más a la persona que en realidad sos, o en su defecto, querés ser. Como una suerte de empujón o de "dale, si vos también querés y podes ser copado por ser simplemente vos".
Mirá bien al abrir los ojos después de cada siesta o cuando te levantes.
Hay un "principio para ver la luz", no la religiosa, sino la autosatisfactoria. Una breve y cegante luz que creará un monstruo en nosotros. O más bien un superhéroe. Y ese monstruo/superhéroe va a ser recordado socialmente por incendiar la ciudad. Por plantar el caos y regarlo. Por ser uno mismo para siempre y eso es vivir. El llamado "buen vivir"