Situación: estoy en la línea 522 con destino al centro.
Suelo llevar mi mp4 para escuchar MI PROPIA música y no tener que aguantar ningún celularcete con música inaguantable, pero justo hoy, no lo tengo. Son las 7 y media de la tarde y el colectivo está lleno de tipos "rudos" del puerto (léase rudos: tipos grandotes saliendo de trabajar de las fábricas vestidos totalmente de blanco, con cara de pocos amigos).
Felizmente, mi viaje viene tranquilo. Aparentemente todos (como yo) se olvidaron (o no tienen - como yo-) un celular con altoparlante.
De pronto, se escucha bien, pero BIEN power lo siguiente:
Es el tipo sentado al otro lado del pasillo. Tiene su celular en la mano. Lo mira. Lo miro (asombrada pero disimulando). Me mira. Desvío mi mirada (recordemos que sigue siendo un señor rudo) y canto inevitablemente por dentro esa canción que me acompañó en mis años de colegio (sí, me gustaba Britney Spears) ..... (tenía 11 años!). Creo que soy la única que notó el extrañísimo episodio.
Volvamos al colectivo.
Termina ese temón, y pienso "acá terminamos..." pero no.
Para mi repetido asombro, comienza el hit "Baby One more Time"*, también de la señora Spears. También al TACO. Sin importar nada.
El tema terminó, y siguió una larga lista de una Britney del '99 hasta que el tipo apagó la música y se bajó.
Me alegró el viaje, me sorprendió, me ... enterneció? ... no sé si esa es la palabra, pero descubrí lo que es realmente la diversidad de gustos y el prejuicio, no en el mal sentido, sino en el sentido de que lo que menos me hubiese imaginado era que al fortachón-rudo-que-levanta-cosas-pesadas-en-el-puerto la pasaba bien escuchando Britney Spears, tanto como yo a los 11 años.

and now i'm stronger than yesterdaaayyy!! jajaa buenísimo flor. besos